Ejercicios clave de pecho, hombros y lengua: Cómo ayudar a un familiar con limitaciones a tragar y respirar de forma segura
- Angeles de la salud

- 26 jun
- 2 min de lectura
Cuidar de un ser querido con Alzheimer o demencia senil avanzada nos enfrenta a retos que nunca imaginamos. Uno de los más delicados y preocupantes es la disfagia, es decir, la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso su propia saliva.
Cuando el deterioro cognitivo avanza, el cerebro olvida cómo coordinar los músculos de la deglución.
Afortunadamente, existen ejercicios sencillos de estimulación y movilidad para el pecho, hombros, tórax y lengua que puedes realizar en casa. Estos no solo ayudan a mantener la fuerza muscular, sino que preparan el cuerpo para el momento de la comida.

1. Hombros y Tórax: La base de una buena postura
Para tragar bien, el cuerpo necesita estar alineado. Si el tórax está rígido o los hombros caídos hacia adelante, la vía aérea se compromete.
El "Abrazo de Oso" (Apertura de pecho): Con el paciente sentado (o lo más incorporado posible en la cama), toma suavemente sus manos o antebrazos y llévalos hacia los lados, abriendo su pecho. Mantén la posición 5 segundos y regresa. Esto expande la caja torácica y mejora la capacidad respiratoria.
Elevación de hombros: Pídele (o ayúdale de forma asistida) a subir los hombros hacia las orejas como diciendo "¿y yo qué?". Sostén 3 segundos y relaja. Repite 5 veces para liberar la tensión del cuello.
2. Pecho y Respiración: El motor del reflejo tusígeno
Un pecho fuerte permite una respiración profunda y, lo más importante, un tós efectiva en caso de que el alimento se vaya por el camino equivocado.
Presión suave en el esternón: Coloca tus manos sobre su pecho. Pídele que tome aire (lo más profundo que pueda) y, al exhalar, ejerce una presión muy leve y rítmica hacia abajo. Esto ayuda a vaciar los pulmones y estimula los músculos intercostales.
Soplos controlados: Si el paciente aún sigue instrucciones simples, dale una pajita (popote/pitillo) y pídele que sople en un vaso con agua para hacer burbujas, o que intente mover una tira de papel.
3. Ejercicios de Lengua: El control del alimento
La lengua es el "trampolín" que empuja la comida hacia la garganta. Si pierde fuerza, el alimento se queda estancado en la boca.
El juego de la cuchara (Resistencia): Coloca una cuchara limpia al revés frente a sus labios. Pídele que empuje la cuchara hacia afuera usando solo la punta de la lengua mientras tú haces una ligera resistencia.
Limpieza de dientes (Movilidad lateral): Pídele que pase la punta de la lengua por sus dientes superiores e inferiores, como si se estuviera limpiando los restos de comida. Si no comprende la instrucción, puedes untar una gota de su mermelada o puré favorito en la comisura de los labios para que intente alcanzarlo.
Recuerda: Realiza esta rutina unos 15 o 20 minutos antes de las comidas. Actuará como un "calentamiento" musical y muscular, despertando los reflejos que van a necesitar para comer.



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