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Ejercicios clave de pecho, hombros y lengua: Cómo ayudar a un familiar con limitaciones a tragar y respirar de forma segura

Cuidar de un ser querido con Alzheimer o demencia senil avanzada nos enfrenta a retos que nunca imaginamos. Uno de los más delicados y preocupantes es la disfagia, es decir, la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso su propia saliva.


Cuando el deterioro cognitivo avanza, el cerebro olvida cómo coordinar los músculos de la deglución.

Afortunadamente, existen ejercicios sencillos de estimulación y movilidad para el pecho, hombros, tórax y lengua que puedes realizar en casa. Estos no solo ayudan a mantener la fuerza muscular, sino que preparan el cuerpo para el momento de la comida.



1. Hombros y Tórax: La base de una buena postura

Para tragar bien, el cuerpo necesita estar alineado. Si el tórax está rígido o los hombros caídos hacia adelante, la vía aérea se compromete.


  • El "Abrazo de Oso" (Apertura de pecho): Con el paciente sentado (o lo más incorporado posible en la cama), toma suavemente sus manos o antebrazos y llévalos hacia los lados, abriendo su pecho. Mantén la posición 5 segundos y regresa. Esto expande la caja torácica y mejora la capacidad respiratoria.

  • Elevación de hombros: Pídele (o ayúdale de forma asistida) a subir los hombros hacia las orejas como diciendo "¿y yo qué?". Sostén 3 segundos y relaja. Repite 5 veces para liberar la tensión del cuello.



2. Pecho y Respiración: El motor del reflejo tusígeno

Un pecho fuerte permite una respiración profunda y, lo más importante, un tós efectiva en caso de que el alimento se vaya por el camino equivocado.

  • Presión suave en el esternón: Coloca tus manos sobre su pecho. Pídele que tome aire (lo más profundo que pueda) y, al exhalar, ejerce una presión muy leve y rítmica hacia abajo. Esto ayuda a vaciar los pulmones y estimula los músculos intercostales.

  • Soplos controlados: Si el paciente aún sigue instrucciones simples, dale una pajita (popote/pitillo) y pídele que sople en un vaso con agua para hacer burbujas, o que intente mover una tira de papel.


3. Ejercicios de Lengua: El control del alimento

La lengua es el "trampolín" que empuja la comida hacia la garganta. Si pierde fuerza, el alimento se queda estancado en la boca.

  • El juego de la cuchara (Resistencia): Coloca una cuchara limpia al revés frente a sus labios. Pídele que empuje la cuchara hacia afuera usando solo la punta de la lengua mientras tú haces una ligera resistencia.

  • Limpieza de dientes (Movilidad lateral): Pídele que pase la punta de la lengua por sus dientes superiores e inferiores, como si se estuviera limpiando los restos de comida. Si no comprende la instrucción, puedes untar una gota de su mermelada o puré favorito en la comisura de los labios para que intente alcanzarlo.



Recuerda: Realiza esta rutina unos 15 o 20 minutos antes de las comidas. Actuará como un "calentamiento" musical y muscular, despertando los reflejos que van a necesitar para comer.


 
 
 

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